La superación con rostro de mujer


(( El mercado informal ha ido tomando el protagonismo en la población dominicana, además del crecimiento comunitario de muchas provincias del país, por ejemplo San José de Ocoa, donde 13 mujeres iniciaron el apiculturismo y dieron un gran giro a sus vidas



Por Francis de la Cruz

a mujer dominicana va tomando otra dirección. Algunas, siendo capaces de dar la espalda a las dificultades y limitaciones que se les presente, mientras se sueltan el pelo, se suben en tacones y salen a buscar el sustento de cada día dignamente.

Y es que la percepción que hoy se tiene por ejemplo de la zona urbana del país es distinta a años atrás, todo gracias a la integración laboral de las mujeres campesinas.


Nurkis Ribera, en compañía de 12 mujeres residentes en Los Martínez, San José de Ocoa, son un ejemplo de empoderamiento y lucha constante. Siendo el apiculturismo la actividad que ellas utilizaron para ayudar a sus familias, y tener una economía más digna.

“Nuestro trabajo inició con la Asociación para el Desarrollo Comunitario de San José de Ocoa (Adesjo), quienes nos proporcionaron ocho cajas con colmenas, y además un técnico que nos enseñó a pescarlas, cuidarlas y obtener la miel”, explica Nurkis con una sonrisa.

Por años, Digna Mejía, Milagros Minyeti, Fiordaliza Soto, Yaneris Díaz, Francia Presinal, Magnolia Presinal, Ingri Mejía, Ramona Ortiz, Máxida Ribera, Iris Ciprián, Betania Pimentel, María Presinal y Nurkis, solo dependían de sus esposos agricultores y ganaderos, quienes proveían en humildad lo que necesitaban sus familias.


Fue el deseo de progreso, el detonante para que estas guerreras de la vida se desafiaran a sí mismas y buscaran tener una mejor calidad de vida.

Perseverancia 

En esta comunidad ubicada entre densas y poco pobladas montañas, la mujer y el hombre llevan iguales responsabilidades, respeto y apoyo. Máxida Ribera –otra apicultora- expresa que no se arrepiente de ser parte del crecimiento económico de su pueblo.

“Nosotras somos mujeres humildes, que hemos vivido con la precariedad de los pocos ingresos económicos, pero ahora, con cada cosecha de miel, tenemos 5,000 o 6,000 pesos que antes no poseíamos y nos ayudan a ofrecer algo mejor a nuestras familias”.

En sus espaldas reposa la responsabilidad de proveer las mieles y algunos cultivos agrícolas como tomates, ajíes, aguacates y zanahorias, haciéndolas sentir –dicen- llenas de orgullo y satisfacción.

Para Nurkis y sus 12 compañeras de labor, el propósito más trascendental es lanzar nuevos proyectos y propuestas de crecimiento. Y es que empezaron con una ganancia de 43,000.00 mil pesos, y hoy, a tres años, ya tienen 50 cajas, con ganancias de hasta 100,000.00 mil pesos.


“En el año 2013, vino alguien a nuestro pueblo en representación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y desde ese día nuestras vidas cambiaron y hoy somos un ejemplo de crecimiento y organización para las demás comunidades del país”, comenta Nurkis.

Sus espíritus de perseverancia y tenacidad las hacen ser diferentes, y lo mostraron dejando a un lado las presunciones de que la mujer campesina solo tiene hijos y cuida del hogar. Ellas se dieron paso a la modernidad, y por eso hoy son ganadoras de dinero por su trabajo.


Suelto 


Aunque es el 8 de marzo que se celebra, todos los días deberían ser para enaltecer, reconocer y valorar a la mujer dominicana y del mundo.

El mejor ejemplo, son estas que aunque se encuentran alejadas de las “civilización”, han podido insertarse al mercado laboral informal, que ha sido de vital importancia para el sostenimiento económico en República Dominicana, según el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP).

La dedicación y deseos de progreso de los munícipes de los Martínez, ha hecho de San José de Ocoa, una comunidad modelo en organización y emprendedurismo.









Recuerdo. Junto a mi querida colega Yaniris López. 



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