Salir con alguien mayor

          
          Por Francis de la Cruz.

Tienes más de 20 años, eres bonita, inteligente y te llueven los pretendientes. Te sientes ser lo mejor que le puede pasar a alguien, pero hay un problema, esos hombres que te cortejan no son lo que buscas, andan muy volátil y simulan querer algo serio, pero a distancia le hueles que quieren usarte. 
Quisieras encontrar alguien que te haga olvidar el estrés de todo el día, que tienes tarea pendiente, que te duele todo el cuerpo... te quieres sentir amada. Cada vez más te das cuenta que te quedarás a vivir hasta los 30 en casa de tus padres, y que tú hermana menor tendrá hijos y esposo primero que tú. Que emoción. 
Sin darte cuenta te conviertes en una especie de dama solitaria, rodeada de muchas personas que te quieren y otras que no, y aun así te sientes sola, comprometida a llenar esos momentos de descanso con entretenimientos banales, cuando en realidad quisieras estar con alguien que este contigo por ejemplo para esta Navidad. 
Un día cualquiera alguien se acerca, te invita a salir y como si se tratara de un cuento de hadas le dices que sí. Esa fue una noche estupenda, donde lograste con cada copa de vino descubrir un hombre trabajador, interesante, que te hace reír, y todo lo demás. Todo es maravilloso, no podrías pedir alguien mejor, que logre entenderte mejor que él, que te cuide como él, que te trate como él.

De vuelta a la realidad
Instintivamente comienzas a pensar que será una relación efímera, y que no lograrán ser felices juntos. No obstante, eres atrevida y te inicias en ese noviazgo, poniendo todas tus energías y confianzas en él, comenzando a creer que sí funcionará.  
Pero como lo temías está lleno de molestos defectos. Su celular es como tu enemigo a muerte, no lo suelta ni descuida un minuto. Su edad; cuando sales con él las personas te miran como bicho raro, como si por un momento pensaran que andas con tu padre. Y como ignorar sus detalles, es un experto en olvidar decirte lo linda que estas hoy, y más cuando todo el mundo lo nota, menos él.


Cada lado de la moneda
Él, un hombre de experiencia, lleno de trucos y manías, que sabe qué hacer y decir para que hagas lo que desea. Te envuelve en sus caricias expertas, dejando su perfume como sello de tú piel.

Tú, le confías tus momentos, tus alegrías y tristezas, te dejas llevar por sus palabras dulces y amables. Te ilusionas con él, hasta llegar a pensar que es el hombre de tu vida, que nunca te haría daño. 
Gran error, él no le importo tu entrega y sentimientos, te quiso como te querían los enamorados que siempre te rodearon, no se apiado de tu corazón enamorado y lo lastimó. Él fue igual que todos.

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